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Para Sebastián
Desde el estruendo de su risa
cuando lo sorprende la maquinaria
solar de sus juegos
emigran cada día
pájaros de vuelo alegre
que convierten los verdes
en residencia arbolada
de sus cuenterías
Desde el paisaje de sus lágrimas
cuando algo lo acongoja
nacen ríos diminutos
de jazmines que aroman
el corazón de la tierra
con su desatada nostalgia
Desde el tiempo detenido de sus pupilas
cuando el movimiento de una hoja
en ascenso hacia el otoño
atrapa su asombro desmesurado
nace la melancolía como
un adagio en clave lunar
Desde la hondura de las imaginerías
que brotan de su sueño cuando hace travesía
por los alfiles de la vida un porvenir
de pomarrosas se conjuga en presente
sin subjuntivos ni gerundios
A la final
sus abrazos de anís y mandarina
reparten gajitos de ilusión
como si fuera un polen
adherido a las paredes azules
del planeta
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